lunes, 26 de octubre de 2015

Gemas y Minerales: Las perlas

   Normalmente todas las perlas que vemos en el mercado son producto de granjas de cultivo, siendo las naturales bastante complicadas de encontrar. El hecho de llamarlas perlas cultivadas significa que simplemente han sido desarrolladas con la ayuda del hombre. 

   Las perla es una concreción natural de carbonato de calcio y conquiolina que se forma cuando un cuerpo extraño (por ejemplo un grano de arena) entra en la concha de una ostra. La ostra para defenderse segrega nácar alrededor del intruso dando lugar al cabo de un tiempo a la perla.

   Las perlas cultivadas se forman de la misma forma salvo que en este caso es el ser humano el que con gran destreza va a introducir un cuerpo extraño en la ostra, aunque el proceso es bastante más complejo.
Un gran porcentaje de las ostras o moluscos acaban rechazando al intruso a pesar del cuidado que se tenga a la hora de su crianza. 
La mayoría de las veces se introduce un núcleo pequeño de nácar extraído de un mejillón de agua dulce.

  Las ostras son sumamente delicadas. Habiendo que tener en cuenta factores como la profundidad a la que se sumergen para el cultivo, la temperatura y el grado de salinidad del agua, la presencia de depredadores... Generalmente el tiempo que le lleva a una ostra para formar una perla va de dos a tres años. 

   Dependiendo de los países hay una afinidad por las tonalidades de cada tipo de perla. En España gusta que la perla sea blanca y por ejemplo en Francia generalmente gusta más una perla con tonalidad crema.

Tipos de perlas cultivadas


  • Akoya. Principalmente procede de ostras del Oeste y Sur de Japón. La ostra pinctada martensi fucata (Akoya) se descubrió hacia 1800 y empezó a cultivarse a principios de 1900. Mikimoto Kotichi fue el fundador y quien patentó el proceso de cultivo de las perlas. La ostra Akoya es un pequeño molusco que se captura en invierno y la operación para el inicio del cultivo se realiza entre abril y agosto. Solo un pequeño porcentaje de estas ostras logrará producir una perla redonda y perfecta.
  • Perlas de agua dulce. Las perlas de agua dulce son de menor tamaño, irregulares y con mayor gama de tonos. Los primeros en darse cuenta de que se podían cultivar perlas procedentes de mejillones de agua dulce fueron los chinos hacia el Siglo XIII. En los años 30 se empezó a exportar perlas de agua dulces procedentes de China, Japón, Inglaterra e India. Actualmente el país que más produce es China, en Japón principalmente se producen en el lago Biwa. Los tonos más usuales son los blancos, crema, rosados y naranja de claro a oscuro.
  • Perlas de los Mares del Sur. De un tamaño superior, mientras que la Akoya suele medir entre 2 y 9 mm, la de los Mares del Sur mide entre 9 a 16 mm y en casos excepcionales hasta un tamaño mayor. Se dividen en dos grupos:
  1. Variedad clara. Proceden de la ostra pinctada máxima (ostra de labios plateados), este molusco por su gran tamaño (alrededor de unos 30 cm) crea una capa de nácar más gruesa que otras ostras de ahí el tamaño de las perlas. Las granjas de esta variedad se encuentran principalmente cerca a las costas australianas, el periodo de cultivo suele más largo que el de las Akoya y una vez producida la perla la ostra puede volver a ser inseminada de nuevo para producir una nueva perla . Las perlas son conocidas por el tono plateado o azulado que a menudo lucen.
  2. Variedad oscura. Proceden de la ostra madreperla de labios oscuros, la pinctada margaritifera. El nácar que genera suele ser de color verde oscuro, por ello la mayoría de las perlas que se extraen de la pinctada margaritifera serán de tonos grises a marrones oscuros. Pocas veces este tipo de perlas son perfectamente redondas, sobre todo las de mayor tamaño. Suelen tener un valor bastante elevado.
  • Perlas mabe. Hoy en día la mayor parte de este tipo de perlas no proceden de la ostra mabe que se cría en los mares del sudeste asiático y las islas japonesas de la región de Okinawa, si no de la ostra pinctada maxima. Para el cultivo de la perla mabe se implantan núcleos hemisféricos de plástico para que la ostra madreperla comience a segregar nácar alrededor. Según la forma del núcleo la perla podrá formarse de diferentes formas... Desde oval hasta con forma de corazón.
  • Perlas keshi. Surgen como accidente causa de la intrusión de pequeños organismos que se han desprendido de un núcleo implantado en un mejillón o una ostra madreperla cultivada. Las hay de todos los tamaños y formas.
  • Perlas de imitación. Desde tiempos remotos se elaboran perlas de imitación. Su producción a gran escala empezó hacia los siglos XVI y XVII en Francia e Italia. Hoy en día se crean en laboratorios modernos, componiéndose los núcleos principales de fragmentos de concha, plástico o vidrio. En España tenemos la firma "Majórica" que tiene su centro de producción en la isla de Mallorca desde 1890. Existe un sinfín de perlas de imitación y muchas proceden de Asia. 
Cuidado y mantenimiento 

    La perla natural o cultivada es muy sensible a muchos agentes externos, si además la mayoría de las perlas están taladradas de lado a lado, comprenderemos que a través de ese orificio se facilita la penetración de líquidos, vapores y gases que se extienden por toda la superficie de la perla.
Agentes que atacan a la perla son los humos, sobre todo los sulfurosos(escapes de autobuses, gases de alumbrado, depilatorios) son fatales para las perlas. Los perfumes son malos para toda clase de perlas, naturales, cultivadas e incluso las de imitación.

   Otro agente que ataca las perlas, es la transpiración humana ácida, no la alcalina que es beneficiosa dándoles más lustre, por lo tanto mucho cuidado las personas que tengan transpiración ácida, la cual puede ir disolviendo las perlas; estas personas deben evitar todo contacto directo con la piel, osea que el collar debe descansar sobre la blusa o suéter. Otro consejo importante es que no se deben llevar los collares de perlas junto con cadenas de oro, plata, etc... Para evitar los rozamientos que pueden dañar también la superficie de la perla. Al quitárselo limpiar cuidadosamente el collar con un paño muy suave humedecido con agua jabonosa.

   Para guardarlas conviene que tengan su estuche o bien una bolsita de paño grueso, fieltro o terciopelo, pero cuidado con las de cuero, por lo menos con los cueros recién curtidos, por la posible acción de los blanqueantes sobre las perlas, o los recién teñidos, por la acción de los tintes. Una medida más de precaución es que no llevéis perlas a la peluquería, los perfumes, lacas, tintes, calor brusco de los secadores, no son buenos amigos de las perlas, ni de las gemas en general.