viernes, 29 de noviembre de 2013

Las Islas Canarias y América. Breve historia de la imagen de la Virgen de Candelaria. Las joyas de la Virgen de Candelaria.

   Los puertos canarios contribuyen decisivamente a la colonización  y conquista de continente americano desde el siglo XV a finales del XVIII pues desde ellos se proyectaba la población y la cultura europea sobre América al ser este el último territorio occidental en donde las flotas se abastecían de víveres y enseres para el largo viaje a través del océano Atlántico, siendo La Gomera y Gran Canaria las últimas paradas para el aprovisionamiento.

   Son muchos los productos que se envían desde las Islas Canarias a el Nuevo Mundo y muchos de ellos no cabe duda de que resultaran decisivos. Del mismo modo que son muchos los productos que llegarán a las Islas Canarias desde América y que también resultarán decisivos para la alimentación de la población canaria.

   Por citar unos pocos ejemplos de los productos que se enviaron tenemos la caña de azúcar, el plátano y quejes de vid. En cuanto animales desde el cerdo, las gallinas y cabras. Otro producto muy importante fue el gofio que lo llevó el canario como dieta para paliar el hambre. 
   La bahía de San Sebastián de la Gomera tenía unas condiciones naturales muy buenas para el atraque de las flotas, convirtiéndolo en un lugar privilegiado para la partida de las expediciones hacia América y que a su vez estaba protegida por dos hitos geográficos, la punta de los Canarios y el Roque de la Hita, que la hacían estar defendida por la artillería de posibles ataques.
  Además de su posición estratégica la relación del Almirante Cristóbal Colón con Dª. Beatriz de Bobadilla fue una de las razones para que este fuera el puerto elegido para la partida hacia el descubrimiento de América y posteriormente se utilizará como plataforma de salida de muchas expediciones hacia el Caribe y el continente Americano.

  Muchos isleños viajaron hacia el nuevo continente, algunos enrolados en las tripulaciones de los barcos simplemente para huir de la miseria y otros en busca de esas riquezas que decían que contenía América, como el oro, la plata, esmeraldas y perlas.

   Los puertos de Garachico y de Santa Cruz de Tenerife, así como el de la isla de La Palma se  suman al conjunto de infraestructuras que Canarias ofrecía a la navegación de aquellos tiempos, siendo de gran valor para todos aquellos buques que se dedicaban al comercio pues se podían proveer de elementos fundamentales para los viajes como  agua, vegetales, cereales, animales  e incluso de esclavos pues el comercio con África se incremento debido a la aparición del comercio de esclavos con América y que a veces utilizaban el archipiélago como última parada antes de atravesar el océano.
   La situación estratégica de las Islas Canarias era perfecta, aunque no únicamente para comerciar y facilitar todos sus productos, sino para permitir que se desarrollara un gran comercio clandestino a través de nuestros puertos, pero no solamente con los navíos españoles sino con los portugueses también. Eran varias las formulas de fraude a practicar para comerciar con el Nuevo Mundo a través de Canarias explicadas detalladamente por D. Eufemio Lorenzo Sanz en su Libro “Comercio de España con América en la época de Felipe IITomo II.
  Muchos canarios que viajaron y se establecieron en América enviaban como ofrendas a su patrona La Virgen de Candelaria en la isla de Tenerife joyas y ornamentos para la imagen. Estos cuando regresaban a sus pueblos natales con riquezas se las ofrendaban a la Virgen como agradecimiento por un favor concedido, como prueba de su posición social o como devoción hacia su patrona.
  Antes de la conquista del archipiélago los guanches de Tenerife, concretamente los del bando de Guimar, custodiaban una imagen sagrada que encontraron en las playas de Chimisay hacia 1.392, llevándola a la cueva de Chinguaro, esta imagen era la de la Virgen de Candelaria.

  Al llegar los colonizadores en 1.464 con Don Diego de Herrera,  que tomo posesión de la isla, tuvieron conocimiento por los frailes franciscanos que los acompañaban para la evangelización de los nativos, que los naturales de la zona tenían la imagen de una Virgen, a través de las Pesquisas de Cabitos conocemos que estos frailes de la Orden Franciscana vivieron durante años con los guanches, llevando la Virgen a la cueva de Achbinico, hasta que son expulsados, quedándose los naturales con su imagen. De esta acción misional quedó como resultado que los conquistadores encontraron entre los guanches de Güimar un grupo que era cristiano y que les fueron de gran ayuda en las operaciones militares. Al finalizar la conquista, en 2 de febrero de 1.497 se inicia la construcción de una ermita, a 100 metros de la cueva, la cual, en 1.518, ya estaba terminada. El beneficiado que atendía a los feligreses del valle era el mismo que el de la Concepción de La Laguna, Rodrigo de Argumedo. Este era Chantre de la Catedral de Cádiz y nunca estuvo en las islas, ocupándose Diego de Herrera de sustituirlo. Se nombra obispo de las islas a Don Luis Cabeza de Vaca, y en su primera visita pastoral a Tenerife, en 1.530, viendo el estado del culto a la Virgen y presionado por el Cabildo, decidió conceder la administración de la ermita y el cuidado de la Virgen a los dominicos. Esta decisión encontró la protesta del beneficiado, que veía mermada su participación en las ofrendas y promesas de los romeros. Entretanto, en 1.533, se dividió el beneficio de la Concepción y se segregó el beneficio de Güimar entre otros. Para el cargo se nombró al Licenciado Pedro González Gozón, como primer beneficiado del valle de Güimar, instalándose en la cueva de San Blas, en lo que fue la primera parroquia de Güimar. Estas circunstancias provocan luchas y enfrentamientos entre el clero regular y secular; además, se añadió el hecho de que el Cabildo hizo donación a los dominicos de la ermita y el terreno colindante, donde se encuentra la cueva de San Blas. Estos problemas lograron el consenso en 1.544, gracias a la labor del obispo Alonso Luis de Virués, donde los dominicos quedan encargados de atender a la ermita y el culto a la Virgen y el beneficiado Gozón a los parroquianos del valle, en la cueva de San Blas. Desde este momento se piensa en la construcción de otra iglesia que reuniera mejores condiciones, el suelo de San Blas era de piedra y no servía como lugar de continuo enterramiento. Se comenzó la construcción de Santa Ana, terminándose entre 1.572 y 1.579, siendo beneficiado del valle Gaspar González, natural de Candelaria.
  
    A finales del siglo XVI, numerosos ataques de piratas y epidemias causaron alarma entre los frailes viéndose en la necesidad de solicitar ayuda para proteger a la Virgen y a los vecinos de los ataques pues no tenían posibilidad de defenderse y esto obligaba a la población a trasladarse a ubicaciones más altas, despoblándose la zona. La imagen fue trasladada en varias ocasiones a la Laguna para protegerla de los ataques y otras veces para hacer rogativas, siendo esto muy protestado por los naturales de Candelaria y por los frailes del convento, pues los regidores y el Cabildo lagunero deseaban que la Virgen se quedara en La Laguna, donde estaría mucho mejor protegida. Fueron muchas las disputas, llegándose incluso a tener que recuperar la imagen por la fuerza para retornarla a Candelaria.
   
   En 1.680, con el impulso del obispo García Ximénez, muy devoto a la Candelaria (incluso pidió ser enterrado en esa iglesia), se trasladó a la Virgen a un nuevo templo que se había construido con las limosnas de los fieles y con la ayuda del Cabildo con 1.000 ducados para la obra. El nuevo templo era mucho más amplio para dar acogida a los devotos y romeros que acudían a Candelaria, complementándose con la hospedería del Cabildo y una casa-hospital que mantenían los frailes. Pero el Cabildo, frente a los ataques frecuentes a la costa de Candelaria, no estuvo inactivo y desde 1.686 hizo construir un reducto defensivo en la playa para hacer frente a los piratas. Pronto vieron que era insuficiente y en 1.697, por iniciativa del gobernador de las islas y sufragado por Don Pedro de Ponte y Llarena, conde de El Palmar, se construyó un castillete de planta cuadrada con una batería capaz de tres cañones. Tenía el castillo un alcalde nombrado por el Rey, con el empleo de capitán dotado de cincuenta pesos mensuales, que pagaba la Real Hacienda. Para el cargo se nombró castellano perpetuo a Bartolomé Montañez, quien dedicó a la Virgen el monumento de mármol que está en la Plaza de La Candelaria de Santa Cruz de Tenerife.
  
    El 15 de febrero de 1.789, el convento sufrió un incendio casual del que se pudo salvar sólo la imagen, perdiéndose el archivo dominico y los elementos de culto. Tras el incendio tuvo que fundirse parte de las joyas que se salvaron, siendo fundidas sobre todo las de plata para ayudar a pagar la reconstrucción del templo. De nuevo se tuvo que colocar la Virgen en la cueva de San Blas, hasta 1.803, en que se trasladó provisionalmente al convento, entretanto se construía el nuevo templo. El nuevo edificio se comenzó en 1.808, según planos de los arquitectos Manuel Martín Rodríguez y Joaquín Rodríguez, siendo el maestro de obras Juan Nepomuceno, el encargado de ejecutar la edificación, terminándose en 1.817.
   
   Poco tiempo duró la tranquilidad porque un terrible temporal que sufrieron las islas, en la noche del seis al siete de noviembre de 1.826, se ocasionaron destrozos y desgracias en todas ellas, pero de forma más acusada en Candelaria, donde arrasó el castillo de San Pedro, arrastrando al mar la imagen de la Virgen, la ermita y parte del convento. Después de una búsqueda infructuosa se decidió encargar una nueva talla que sustituya a la desaparecida. Para ello se eligió al imaginero orotavense Fernando Estévez.

   Entre las joyas de la Virgen se encontraban gran cantidad de esmeraldas como las que adornaban su corona y la del Niño, siendo algunas de gran tamaño.

   Detallamos a continuación un extracto del inventario realizado el 20 de Mayo de 1.769 que se encuentra en el archivo del Ayuntamiento de San Cristobal de la Laguna, en la isla de Tenerife: Una corona de oro que pesaba 24 onzas con una gran esmeralda, la corona de oro de la imagen del Niño que pesaba 4 onzas 5 adarmes, con dos joyas mas de esmeraldas, una vela de oro y perlas, trece joyas de esmeraldas y 23 esmeraldas más sueltas, siendo una de ellas de gran tamaño, un cintillo o banda de hombro a hombro que tenia 5 piezas de oro y amatistas, 8 piezas de oro y esmeraldas, un pendiente de oro y esmeraldas. La mantilla o faldellín del Niño era de terciopelo color grana y tenía perlas de todos los tamaños, un lagarto de oro y esmeraldas, un corazón de diamantes, dos rosas con 9 esmeraldas cada una, dos de una esmeralda cada una, una con un gránate, cuatro joyas de oro y perlas.  Aparte tenia una madeja de perlas con 22 hilos, una pulsera de perlas gruesas de 15 hilos, otras pulseras de perlas semilla o de aljófar, dos lazos de oro y esmeraldas para las pulseras, un águila de oro y esmeraldas con una gran esmeralda redonda en el pecho. Una joya de oro, perlas, esmeraldas y un gránate con diamantes, una joya de oro y amatistas, un aderezo de oro esmeraldas y perlas, una hoja de oro y diamantes. Estas eran las joyas que poseía la imagen junto a los candeleros, cruces, copónes, lamparas y demas ornamentos que acompañaban la imagen hasta el año 1.745. Después siguieron obsequiándole con más joyas como una gran joya de pecho hecha en oro con diamantes y esmeraldas obsequio del Conde de la Gomera D. Juan Nicolás de Ponte. El Corregidor D. Juan Nuñez de Arce donó una venera de la orden de Santiago con diamante y rubíes. D. Diego de Nava, Gobernador de Quito donó dos manillas de oro y esmeraldas. Un águila de oro con una esmeralda grande central y 92 pequeñas engastadas alrededor donación de la Marquesa de Torre Hermosa. Un brazalete con esmeraldas donado por el administrador de la Real Aduana de Tenerife. Un lazo de filigrana y un junquillo de oro con el lagarto de esmeraldas regalo del Intendente D. Juan Antonio Zeballos en 1.719. El relator de la Audiencia D. Juan Leal donó un anillo con una esmeralda. Un gran mazo de perlas trenzadas que atravesaba el pecho de la Virgen, anillos, veneras, pinjantes como el que tenia el Niño Jesús en forma de lagarto de oro con cabujones de esmeraldas considerado como joya americana ya que aquellas joyas que contenían temas o motivos de lagartos y papagayos con esmeraldas cabujones o de esmaltes en tonos verdes parece que procedían de artesanos americanos, lazos de filigrana siendo este tipo de elaboración de gran aceptación por su gran tamaño, ligereza y bajo coste siendo en el siglo XVIII cuando se trabaja en gran cantidad las joyas en filigrana y casi siempre montada con perlas pequeñas ligeramente barrocas de escaso valor llamadas de aljófar. Por último dos baulitos de carey con cantoneras y cerraduras de plata en donde estaban las joyas donadas por tantos personajes ilustres de la época, como por sus fieles y devotos.
   
   La imagen llevaba a diario estas joyas y como ya dijimos antes debido al aluvión fuerón arrastradas al mar, salvándose solamente el lazo de filigrana de oro, perlas y esmeraldas que probablemente no lo tendría puesto fue una de las joyas que se rescató de la incautación conservándola aún la Virgen. Las pocas joyas que se salvaron del temporal fueron más tarde incautadas por el estado en la amortización. La amortización extinguió, en 1.835, las órdenes religiosas en España. En 1.836, los religiosos dominicos son expulsados del Santuario y el Estado se incautó de los bienes del convento y de las joyas que se salvaron del incendio y  aluvión pasado. La Virgen quedó al cuidado del cura Juan Fernández del castillo después del expolio a la que fueron sometidos la ermita y el convento. En 1.860 se devolvieron los bienes incautados por la Desamortización, los edificios estaban prácticamente en ruinas. De nuevo, se acometieron obras de reconstrucción gracias a la mediación del obispo Nicolás Rey Redondo.
   
   También hemos de recordar la labor del mayordomo Lorenzo de Barrios, natural de Igueste, quien con su esfuerzo personal hizo lo posible por recuperar el tesoro de la Virgen.

  En 1.947 fue nombrado obispo de Tenerife Don Domingo Pérez Cáceres, natural de Güimar, impulsó con  mayor interés la obra de la construcción de una basílica monumental que magnificara la devoción por la Virgen de Candelaria. Se concluyó la obra con el arquitecto Marrero Regalado en 1.959.

Candelaria



Plaza de Candelaria




Virgen de Candelaria


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Gemas y Minerales: Tanzanita

       La tanzanita se compone de hidróxido-silicato de calcio y aluminio. Es la variedad más importante de zoisita de color pardo-violeta pero con tratamiento térmico de 500º pasa a tener un color azul violáceo y con más calor aún se vuelven amarillas. Pertenece al sistema rómbico. Destaca para su diferenciación de otras piedras su elevado tricoísmo, pudiéndole observar dependiendo de la orientación de la gema colores como el azul, azul violáceo y el violeta.

      Su origen es metamórfico dándose en zonas de metamorfismo regional. Únicamente se encuentra en las colinas de Merelani en Tanzania (de ahí el nombre que le dió la empresa Tiffany & Co) donde fue descubierta en 1967. Algunas fuentes citan que la tanzanita fue descubierta por la tribu de los Masái por accidente en un incendio y la tribu al darse cuenta del cambio de color de la piedra por el calor se guardaron el secreto durante unos años. Otras fuentes indican que Manuel Merishiek Mollel sastre y rastreador de oro Masái encontró las primeras piezas de tanzanitas sin saber como catalogarlas hasta que las piezas no fueron analizadas en New York por la GIA y reconocidas como variedad de zoisita. Aunque dicen que Ian McCloud (geólogo nacido en Tanzania) ya identificó antes a la tanzanita. Es una piedra muy cotizada en el mercado puesto que sólo hay un yacimiento en todo el mundo de el cual queda material para veinticinco años más, luego se agotará. La minería de esta gema aporta al Gobierno de Tanzania alrededor de unos quince millones de euros anuales. La mayoría de las piedras talladas se venden en USA por un total de trescientos setenta y cinco millones de euros anuales.

Dureza: De 6,75 a 7.
Peso Específico: 3,35. 
Índice de Refracción: Puede variar entre 1,688-1,696 y 1,691-1,700. 
Transparencia: Transparente.





 





















Extraordinaria pieza de tanzanita calidad AAA
 

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Gemas y Minerales: Turquesa

          Es un fosfato hidratado de aluminio y cobre. Pertenece al sistema cristalino triclínico. Se presenta en forma de agregados microcristalinos en forma de lóbulos irregularmente lobulados, recortados o en cinta de espesor de algunos centímetros. Su color entre blanco-azulado y azul, azul verdoso y verdoso. Es opaca, translúcida solo en capas finas.

         Su origen es secundario depositándose en las cavidades y hendiduras de rocas efusivas con abundante aluminio, como consecuencia de la acción de las aguas superficiales. 

        Se extrae en Irán (las de mejor calidad) desde tiempos inmemoriales y en Estados Unidos. También en pequeñas cantidades en Arabia Saudí y la península del Sinaí. El 80 % de la producción mundial es de China y el 20 % restante viene de Estados Unidos y de Irán. El yacimiento más importante es el de Nichapur en Irán que hoy en día se sigue explotando, con una extensión de dos km². En Estados Unidos en actividad hay unas cuarenta minas, como la de Arizona (más importante), Nuevo México, Colorado y Nevada.

        El nombre de la turquesa parece estar relacionado con el hecho de que llegaba a los mercados de Europa desde el Mediterráneo oriental, a través del comercio de los pueblos levantinos con los turcos. Su uso ornamental se remonta muy atrás en la historia. De hecho los antiguos egipcios ya la utilizaron y la extraían de las minas del Sinaí, hoy en día podemos encontrar en estas minas la grabación "mafkat" (país de los minerales verdes) hecha por los egipcios. Las tribus indias de Ámerica del Norte adornan sus arcos y fusiles con turquesa porque creen que así tendrán mejor puntería.

        Actualmente es una gema muy demandada y de la que hay muchísimos tratamientos e imitaciones. Es una de las gemas más complicadas de identificar y resulta fácilmente imitable con cerámica, mármol y nódulos de otros minerales (howlita, magnesita) coloreados en su superficie, incluyendo también los polvos coloreados, los plásticos y por supuesto la turquesa reconstituida (polvo de turquesa fina aglomerada con resina). El 80 % de las turquesas que hay en el mercado son imitaciones y con los métodos gemológicos convencionales sólo un 60 % se pueden identificar fácilmente como imitación.

Dureza: De 5 a 6.
Peso Específico: De 2,60 a 2,90.
Índice de Refracción: Sobre el 1,620.
Transparencia: Ópaca. 










Turquesa estabilizada




 


martes, 19 de noviembre de 2013

Gemas y Minerales: Larimar

            Es la variedad de pectolita de color azul y verdoso con zonas blancas (debido al cobre) que procede de la República Dominicana del yacimiento en Barahona. Su origen es hidrotermal, formándose en cavidades de basalto. Se cree que su formación se remonta a la época del Mioceno. Se compone de hidrato de silicato ácido de sodio y calcio.

            Miguel Domingo Fuertes Loren párroco de Barahona en 1916 descubrió el larimar. Sin embargo hasta 1974 no se dió a conocer. Fue entonces cuando Miguel Méndez y Norman Rilling volvieron a descubrir el larimar. Los habitantes de la zona lo llamaron la Roca Azul porque creían que procedía del mar. Su nombre actual se debe a que Miguel Méndez unió el nombre de su hija Larissa con la palabra mar. Tras una búsqueda se descifró el origen de las rocas, ubicándose así la mina de Los Chupaderos a 10 km de la ciudad de Barahona (el mismo lugar que Miguel Domingo Fuertes Loren había descubierto 58 años antes) .

Dureza: De 5 a 6.
Peso específico: 2,62 a 2,87.
Índice de Refracción: Entre 1,59 - 1,63.
Transparencia: Ópaca o translúcida.    









 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Una historia de película: El Estanque y la Peregrina

   Hoy vamos a contar una singular y bonita historia sobre dos maravillosas gemas, se trata de dos gemas que se unieron en un momento dado en la historia, permanecieron mucho tiempo juntas, más tarde las separaron y luego una desapareció y la otra todavía seguirá añadiendo líneas a su magnífica historia.


  Estamos hablando del fantástico diamante “El Estanque” y de la formidable y gran perla “La Peregrina”, las dos gemas con una historia de película y de las que se han escrito multitud de de páginas sobre ellas y aquí estamos nosotros para añadir alguna más a el conocimiento de nuestros amigos y seguidores del blog.








   Empezaremos hablando de la perla “La Peregrina” con forma de lágrima o pera con unos 58,5 quilates según un documento de esa época. Fue descubierta 1515, o al menos algunas fuentes así son como lo señalan, dentro de dos años cumplirá 500 años de su aparición y dicen que fue descubierta por un esclavo en Panamá al que se le otorgó la libertad a cambio de esta perla.





    Vasco Nuñez de Balboa en su periplo por encontrar tierras ricas en oro se enteró que había un lugar en donde se encontraban una gran cantidad de perlas en unas islas donde regía un cacique que mandaba en esa región. Balboa se lanzo rápidamente en la busca de ese territorio a pesar de no ser las fechas apropiadas por las condiciones climáticas adversas para dicha incursión en canoa, siendo el mes de octubre de 1513, dicen que apenas divisar las islas nombró a la isla más grande La Isla Rica(hoy Isla del Rey) y a toda la región la llamó El Archipiélago de las Perlas, nombre que se mantiene en la actualidad y que probablemente pudiera ser la zona u origen en donde pudo quizás ser encontrada ”La Peregrina” al ser un lugar donde se recogían perlas de grandes tamaños.

   Se le llamó “La Peregrina” no por su extenso bagaje y ajetreo sino por su forma, pues en aquellos tiempos se le decía peregrino a algo extraño o especial. Aunque también se le denomino “La Sola”, “La Huérfana” y “La Margarita”.



    Tras salir la perla de Panamá fue llevada a Sevilla y en 1580 se entregó a Felipe II el Alguacil Mayor de Panamá Don Diego de Tebes, y por lo visto es la primera referencia documentada.

   Hay diferentes opiniones de que Felipe II, llamado “El Prudente”, después de que falleciera su primera esposa y prima María de Portugal se la regaló a su segunda esposa la Reina María Tudor de Inglaterra, llamada por los protestantes “La Sanguinaria” o “Bloody Mary” como el conocido coctel. Tenemos un retrato precioso de cómo luce una gran perla en el cuadro que realizo el pintor retratista holandés Antonio Moro.

   Pero por lo visto no coinciden las fechas. Felipe parte para Flandes en agosto de 1555 por asuntos de estado y para ver a su padre Carlos V,  vuelve a Inglaterra en 1557 convertido en rey de España y las Indias, Nápoles y Sicilia, señor de Flandes y duque de Milán. Si la perla la obtuvo entre 1579 – 80 no podemos decir que es “La Peregrina” pues María Tudor fallecía en Noviembre de 1578.


   Es complicado saber con certeza si es “La Peregrina” la que luce en muchos de sus retratos o es otra perla pues con este baile de fechas no coincide con que pudiese ser “La Peregrina” pero lo que sí es seguro, no se sabe cómo, es que al morir María Tudor la perla regresó a España.


   El Estanque es un diamante que tenía un peso de 100 cts en bruto y que lo compró Felipe II en Amberes por un precio de unos 80.000 escudos de oro a un comerciante flamenco llamado Carlo Affetato. Dicen que el diamante fue tallado en Madrid por el lapidario de la corte llamado Jacome da Trezzo pero existen otras fuentes que indican que se tallo en Sevilla. La forma es cuadrada, con gran trasparecía y por su tono acerado se le denomino “El Estanque” pasando a formar parte del “Joyel de los Austrias” y por supuesto a las joyas de la corona de España.


   Se montó en un gran broche junto a la gran perla “La Peregrina”. Esta pieza fue obsequiado por Felipe II a su tercera esposa la Princesa Isabel de Valois.


   La perla es lucida por todas aquellas reinas que estuvieron en el trono de España y pintada sucesivamente por distintos pintores.


Isabel de Valois


Ana de Austria



Felipe III con la perla en un pinjante de sombrero

   Se llegó a decir que se había quemado junto a otras piezas pero lo cierto es que permaneció en los diferentes reinados, pues eran joyas que debían de pasar y heredarse de padres a hijos asegurando su estado y conservación por su gran valor histórico.



   Con la Guerra de la Independencia el invasor provocó el robo y saqueo de las joyas de la corona, con los Borbones en el exilio, José Bonaparte se apoderó de “La Peregrina y el Estanque” en 1808 y es este año cuando salen de España destino París hacia las manos de la consorte del  rey  “Pepe Botella” o José Bonaparte, llamada Julia Clary.


   Años más tarde y después de perder el trono de España la pareja se separa y Bonaparte se marcha a los Estados Unidos con una nueva amante y “La Peregrina”.

   
   Vuelve a Francia en los años 40 y se trae la perla de vuelta a Europa, decide dejarla en herencia a su cuñada la antigua reina Hortensia de Holanda para que le sirva de apoyo y poder pagar las incursiones en políticas de su hijo el que sería Napoleón III, que probablemente en 1848 por problemas económicos, la vendió al Marqués de Abercom y se dice que como su esposa se negó a taladrar la perla la perdió en varias ocasiones teniendo la suerte de reencontrarla siempre.

       
   Lo que si desaparece para siempre es el diamante “El Estanque” que tras muchas ventas y cambios de manos, se piensa que fue retallado para que no pudiese ser reclamado ni reconocido como ese diamante histórico perteneciente a la corona española por siglos. Aunque se piensa que pudo pasar a ser parte de las joyas de la familia imperial rusa, pero la suerte que corrió el tesoro imperial ruso tras la revolución fue igual que la de sus monarcas, desaparecieron.




Margarita de Austria
Isabel de Borbón
Ana de Austria
   Se cuenta que el rey Alfonso XIII  quería obtener la perla para regalarla a la que sería su futura esposa la Princesa Victoria de Battenberg y así poder recuperar de nuevo aquella joya con una gran historia unida a la corona española. Al parecer una firma inglesa joyera compra la perla a la familia Abercorn en 35.000 libras y por lo visto es ofrecida al monarca español, pero no se llega a un acuerdo por su elevado precio y se vende al multimillonario Judge Geary y luego en 1917 la adquiere Henry Huntingdon.



Victoria Eugenia y Alfonso XIII




  En Enero de 1969 se subasta en la galería Parke Bernet de Nueva York y la subasta obtiene un gran expectación por la subasta de tan histórica perla, nada más y nada menos que “La Peregrina”. La mayoría de las pujas se detuvieron en los 15.000 $ y hasta los 20.000 $ llegó la puja de Don Alfonso de Borbón pues estaba convencido de que aquella era “La Peregrina”. La subasta la ganó por 37.000$ el actor Richard Burton por la cantidad en pesetas de la época 2.590.000 pesetas y fue un regalo que le realizó a su esposa y gran actriz Elizabeth Taylor por su cumpleaños. A los pocos años, concretamente en el 71 – 72, los actores vinieron a Tenerife y compraron terrenos en el sur hospedándose en el Hotel Moreque y en Santa Cruz de Tenerife en el Hotel Mencey.


   Supuso una gran contrariedad para la casa real española el no haber podido recuperar la ansiada perla y el representante D. Luis Martínez de Irujo, Duque de Alba, reunió a la prensa en Suiza para manifestar que la perla vendida en la subasta de Nueva York no era la famosa y autentica perla “La Peregrina” diciendo que la autentica perla se encontraba en poder de la Reina Victoria Eugenia que había sido regalada por Alfonso XIII en su boda mostrando una perla en forma de gota que hoy en día la tiene la Reina Sofía, pero nada más lejos de la realidad pues la propia casa de subastas muy bien asesorada por expertos tasadores de joyas desmintieron la afirmación realizada siendo otra perla en forma de gota la que posee la casa real española y que Doña Sofía luce en algunas ocasiones.



   Como curiosidad y para añadir alguna anécdota más a esta increíble perla cuenta Elizabeth Taylor en un libro llamado “Mi historia de amor con las joyas”  que en una ocasión estando hospedada en el hotel Caesar´s Palace de Las Vegas con Richard Burton se le cayó la perla sobre una alfombra, se descalzó e intentó encontrar la perla repasando suavemente con los pies la alfombra y aunque la buscó por toda la habitación no la encontraba, resulta que su perrito de la raza "french poodle" o caniche enano, la tenía en la boca de donde la sacó con sumo cuidado.


 


















   Aquí se le ve en la película “Ana de los mil días” de 1969 donde lucio la perla, y en la foto de al lado en el nuevo collar donde luciría la perla realizado por la magnífica firma Cartier con rubíes y diamantes.



  
 Por último, Liz Taylor fue propietaria de la perla hasta que falleció de insuficiencia cardiaca el 23 de marzo de 2011, la perla fue subastada en diciembre del mismo año con otras joyas de la actriz y el collar de “La Peregrina” fue vendido en 9 millones de euros.